Grecia, verano 2011.

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Primera impresión de Atenas muy limpia y un sol incandescente. Como era domingo ningún alma pero al llegar teníamos ya una nota  de nuestro amigo griego venezolano Costa Palamides y su amigo el gran actor Luwig Pineda. Nos hemos visto con ellos y Costa nos ha llevado por un tour mágico lleno de sus anécdotas de infancia, mitos griegos y contemporaneidad Ateniense. Vimos la puesta del sol sobre la roca donde San Pablo dio su primer discurso cristiano en Grecia sembrando la semilla de la nueva religión,  caminamos por una zona muy linda llamada  Plaka por donde se  bordea la Acrópolis, al final la gastronomía siempre se impone y nos llevó a comer la mejor tzatziki y kebap de cordero con ensalada griega de Atenas. Ya a la 1 de la madrugada nos despedimos y el día lunes iniciamos nuestro tour por la Acrópolis de todo un día

 

Nos ha sorprendido mucho el cariño y  afán de Costa en mostrarnos parte de sus costumbres. Para nosotros ha sido el  mejor guía que hemos tenido, tanto tanto que el día de la Acrópolis en la tarde ya por nuestra cuenta nos movilizábamos con mucha naturalidad por las calles atenienses, esperamos re encontrarnos el sábado 13 de agosto al pie de la Acrópolis donde a las 10 de la noche habrá un concierto al aire libre porque es el gran día de Luna Llena. Los griegos celebran la Luna Llena de agosto por ser esta la más grande del año. Debe ser algo así como la luna llena nuestra en enero que suelen ser admirables. Pero señores, sueño con vivir esa luna en Atenas con la Acrópolis alumbrada, el cielo siempre despejado de esta época y un concierto de fondo. Tal cual un regalo de Zeus para los elegidos en las faldas del monte donde se erige el Partenón.

 

 

El Partenon es un símbolo muy fuerte para nuestra civilización, fue el gran Templo consagrado para la diosa Atenea hija de Zeus que nace porque le dolia mucho la cabeza al Gran Dios y Vulcano lo golpeo para quitárselo. De ese golpe broto Atenea por ser un exceso de sabiduría y se perfilo como la diosa de la guerra y de las estrategias que tiene ojos de lechuza porque con su sabiduría puede ver todo. Los grandes maestros son hijos de Atenea. Acrópolis significa Ciudad Elevada .

 

La Acrópolis con tanto calor fue mágica porque había buena brisa que refrescaba. Nos encanto el pequeño templo dedicado al primer maratonista que recorrió  43 kilómetros corriendo para avisar en Atenas que se había ganado la batalla contra los persas en la ciudad llamada Maratón en  el Peloponesio y que distaba esa medida, al llegar a la Acrópolis gritó  NIKE y se pronuncia en griego tal cual como se leería en español, y significa victoria, pero al gritarlo cayo muerto, lamentablemente la firma de zapatos lo utilizo como nombre y lo pronunciamos en gringo naik, pero fue el primer maratonista y tiene su templo en la Acrópolis. Visitamos el Templo de Vulcano, El Ágora Antiguo y el Ágora Romano, extasiados con tanta cultura y mito.

Bitácora 2  Del Mar Egeo al Mar Jonico

 

 

Amigos queridos, salir de Atenas nos ha emocionado  porque vislumbrábamos una aventura por descubrir una cultura tan, pero tan rica, que impacientes ya el día martes 16, emprendimos el viaje luego de desayunar, tomates, queso feta, yogurt, miel, aceitunas etc. entre otras cosas de esta parte del Mediterráneo..  Tomamos   un bus bastante grande donde aproximadamente íbamos 40 personas. El grupo lo conformaban   españoles, brasileros, mexicanos, uruguayos, argentinas y nosotros. La primera parada fue un pueblito de mar llamado Kamena Vourla, aprovechamos para beber un café frappe que conocimos por nuestro amigo Costa y que en verano es la bebida por excelencia de los griegos (café frappe metrio o gliko), a diferencia del café freddo italiano, este esta hecho con la crema o la espuma que brota al batirse el café negro. De allí nos internábamos hacia la Grecia profunda en el norte, la región de Kalambaka donde están los Monasterios de las Meteoras que en griego significa suspendidos en el cielo.  Las formaciones rocosas de extrañas figuras de hongos gigantes, parecían un poco el paisaje de Capadocia, pero lleno de pinos y olivos. Sobre los pilotes de roca, unas construcciones increíbles donde aun existen claustros ortodoxos cristianos masculinos y femeninos. Durante las guerras contra los turcos, se dice que estos monasterios por ser inaccesibles mantuvieron en resguardo gran parte de la tradición ortodoxa cristiana y cultural de la tierra Ática. El lugar de verdad es increíble, mete miedo por sentirse tanta  sabiduría concentrada durante siglos en recintos tan particulares, tan apartados del mundo y literalmente suspendidos en el cielo a mas de 1600 metros de altura, es algo así como imaginar que existan monasterios sobre los Tepúes en la Gran Sabana nuestra. En el medioevo incluso para subir y bajar lo hacían por asientos de paja sujetados por cuerdas. Se decía que las cambiaban cuando el señor Jesús lo decidía, es decir cuando se rompía por el peso de algún sacerdote subiendo o bajando, o sea,  que a costa de la vida se centraba el cambio de cuerda, o como el titulo de la novela de mi querida profesora de Estética, Victoria de Stefanno: Cabo de vida.

 

 

Kalambaka es una avenida llena de tiendas y salimos a buscar un café cyber donde tomarnos unas cervezas, las griegas que se llaman  Mythos, que hasta el nombre de la cerveza es lo máximo, uno siente luego de tomarse dos que Zeus y Hera comienzan a pelear en la cabeza porque de que rascan, rascan. Pudimos enviar nuestro primer mail de notificación para  decir que estamos sanos y salvos a nuestras familias y caminamos buscando el famoso galacto burico que significa pastel de leche, ya que la avenida tenía más de 20 pastelerías increíbles como para convertirnos en el sultán Fatih si viviéramos acá.

 

Día siguiente salimos al pueblo de montaña  llamado Metsovo, algo así como la Colonia Tovar donde todos los hombres llevan un bastón de madera y las mujeres visten de negro por el luto de todos sus parientes, o sea el luto eterno.  Un pueblo que parecía perfectamente un pueblo suizo, todo arregladito, lleno de flores y casas de piedras y madera. Su gente es la fusión de la cultura eslava, turca y griega, y   por la sensación era la de parecer estar en Bulgaria o Albania. De allí por unas súper autopistas bajamos hasta el Mar Iónico al puerto de Igumenitza para tomar  nuestro primer ferry a la Isla de Corfu.

 

Este Mar Jonico a diferencia del Egeo no es de casas blancas con techos azules. Esta parte de Grecia fue parte dominada por los venecianos durante más de 400 años. No tuvo influencia turca porque en 1500 se creo la conocida Liga Santa Cristiana que la conformaban venecianos, el Papa Pío y los reinos de España, para combatir contra los turcos y no permitir su paso a Europa por Italia ya que habían conquistado Chipre y Túnez.

 

Según la mitología Iona era una mujer muy hermosa y el intranquilo dios Zeus se enamora de ella, pero Hera su esposa se percata de la situación y la encarcela, lo que hace que Zeus la visitara por las noches en forma de lluvia. Hera la libera y la condena a vagar con unos abejorros en la frente que le picaban infinitamente lo que incito a que se tirara al mar para no ser picada nunca mas, de allí el nombre de mar Iónico o Jonico.

 

El viaje en ferry fue de 2 horas con unos vientos muy fuertes que tenían a Iona bien picada. Corfu, tiene la belleza de Venecia, y sus calles solo le faltan canales para sentirse uno en San Marcos. Por una de sus calles una pastelería se nos atravesó y sin perder tiempo comimos unas especies de pasteles con forma de churro en espiral lleno de miel y relleno de pistacho. Dios mío que dulce. Ya de regreso en ferry volvimos para esta vez pasar la noche en Leucada, otra isla Jonica donde estuvimos 2 noches. Al día siguiente de llegar a leucada continuamos el  tour en un barco por diferentes islas, este día había que ir con bañador porque el barco iba parando en playas paradisíacas e inaccesibles con aguas transparentes turquesas pero sin arena, solo piedras blancas. El agua era fría pero el sol era tan fuerte y el calor un agobio que se agradecía la temperatura del agua. De pronto el bote llegaba lo mas próximo y por unas escaleras volvimos a el, para despedirnos de esa maravillosa playa llamada Porto Katsiki  y dirigirnos a comer en la hermosa Itaca, la isla que dejo Ulises durante 20 años mientras Penélope, su mujer,  lo esperaba. Además de recordar el hermoso poema de Constantino  Kavafi sobre Itaca, acá les dejo el poema.

ITACA
Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no lo llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tú alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Más no apresures nunca el viaje.
mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Almorzamos frente al mar, imaginando a Penélope Tejer y destejer sus lanas en la eterna espera de su marido. Nunca olvidaremos ese almuerzo gratificante frente a una bahía serena y calida como su gente.

De Itaca tomamos rumbo por el mar hacia Meganisi para sentir el atardecer y comernos un helado mientras recorrimos el malecón para proseguir en el barco a la isla privada de Scorpio, perteneciente a los Onasis, donde paramos en un paraje en medio del mar para zambullirnos de nuevo sobre Iona. Luís no quiso volver a bañarse pero yo no vacile en lanzarme a esas aguas  turquesas a ver si se me pega algo de esa prosperidad del multimillonario señor quien fuera amante de Maria Callas.

Ya a este momento merece un aparte hacer referencia a que no hemos dejado de comer ensalada Griega y Tsatsiki. La ensalada Griega la componen el tomate, el pepino, aceitunas y en algunas regiones colocan algo de lechuga, y por supuesto orégano griego considerado el mejor del mundo y un toletazo de queso feta encima con mucho aceite de oliva, pues amigos, no puedo con esta ensalada y permítanme aclarar el porque. El protagonista de la ensalada indudablemente es el tomate griego. De un color rojo sangre que al morder el sabor en boca es dulce.  Tiene una textura carnosa que se mastica con suavidad porque da la sensación de convertirse en jalea. Su olor es penetrante y me recuerda el tomate napolitano pero lo diferencia ese leve dulzor que aflora poco antes de tragarse. Cuando le sumas el queso feta de cabra que a diferencia al que encontramos en el Excelsior Gama, este es cremoso como una ricota batida con mascarpone pero les hablo de la feta señores, su sabor termina en ceniza cuando se combina con el tomate perfumado con el orégano del Peloponesio y el aceite virgen de primera prensada. Por otra parte el Tzatziki es una crema de yogurt cremoso con pepino, ajo y eneldo. Convertí esta crema y la Ensalada Griega como mis acompañantes de este viaje entre el Egeo y el Jonico.

Habiendo descansado en Leucada después del día de playas en las islas jonicas, la jornada  iniciaba con un viaje a la Grecia más inaccesible. Primero en el camino a Delfos adentrándonos por el golfo de Corinto llegamos a Lepanto, el lugar donde se libró la batalla entre cristianos y turcos, donde Cervantes, perdido una mano en su lucha. Disfrutamos del café frappe para tomar  luego  el viaje a Delfos, que ahora en la contemporaneidad, si  resulta difícil por ser  un viaje desde el mar hasta la montaña atravesando los sembradíos de olivos más grandes del mundo, como seria a caballo o en caravanas. Antiguamente, Delfos era un lugar de peregrinación, cuesta imaginar como iban a esta ciudad viajeros  de la lejana Asia que emprendían el viaje para consultar el Oráculo a mas de 1000 metros de altura  en lo que era considerado el ombligo del mundo.

 

Delfos fue y es una ciudad  mística, en ella doncellas vírgenes que solo podían entrar al Templo de Zeus eran especies de sacerdotisas llamadas pitonisas que deriva de pitón la serpiente que une su cola con la cabeza simbolizando el pasado, el presente y el futuro. Estas mujeres con  licencia para entrar al templo hacían de cada  consulta   un estado  trance. Se dice que por la inhalación de unos gases de la zona y ciertos brebajes. El lugar todavía tiene una carga energética muy fuerte. Basta  solo imaginar que fue una puerta entre lo divino y lo terrenal y que aun hoy nosotros como peregrinos intentamos descubrir un pedacito del mito y sus efectos en la vida.

 

Hay un museo maravilloso al pie del templo donde esta la hermosa estatua del dios Hermes del escultor  Praxiteres. Hermes era el mensajero del Olimpo, dios del movimiento, de la información, también  esta la escultura de Niké (Victoria), no los zapatos jjjj . Comimos de maravilla en una terraza donde se veía en el horizonte desde esa altura el mar de Corinto y el sembradío de olivos.

 

En la tarde salimos rumbo a Olimpia donde dormimos en un hotel muy lindo con un bosque y una súper piscina. A la mañana siguiente las ruinas mejor conservadas de Grecia. Olimpia, cuna de los juegos olímpicos. Antiguamente era un honor participar en ellos, porque la ganancia era demostrar competencias físicas y mentales, de allí la frase cuerpo sano en mente sana. Habían cinco juegos, por eso el nombre de  pentatlón y solo podía haber un ganador, no existían los tiempos, ni marcas actuales,  ni los segundos y terceros lugares.

 

Después de la visita a este lugar arqueológico nos detuvimos a comer en una playa del Peloponeso donde degustamos un plato mixto de frutti de mare, para continuar a Micenas, la Tierra de Agamenón. Lo más fuerte es encontrarse con este periodo micénico que es anterior al helénico, hablamos de restos de más de 1500 años antes de cristo. Según la mitología fue fundada por Perseo hijo de Zeus y para los pelos la Puerta de los Leones. A este punto según la Iliada esta es la tierra de  Agamenón  hermano de Menéalo y esposo de Clitemnestra. De alli el conflicto sobre el rapto de Helena y la muerte que da Agamenón a una cierva sagrada de la diosa Artemisa que molesta lo maldice y no sopla mas el viento para dirigir los barcos a la guerra de Troya. Desde Delfos le avisan que debe dar en sacrificio a  su hija Ifigenia hasta que es perdonado. Todo esto entre tanta piedra y una tumba gigante mientras te sientes insolado, es de verdad vertiginoso.

 

Llegamos a Atenas tipo 8y30 pm, noche de la Luna Llena y así como entramos a la habitación salimos derechito al Museo Arqueológico de la Acrópolis que ese día estaría abierto toda la noche por ser ese día noche  de luna. Había un concierto al pie de la Acrópolis y mucha pero mucha gente y calor. Terminamos comiendo una especie de ultima cena porque al día siguiente a las 5 am rumbo al aeropuerto para tomar el vuelo de Olimpia Air, propiedad de los Onasis con destino a nuestra querida Estambul, la ciudad de las mil y una noche.

 

Dejamos los mitos griegos en sus espacios físicos, pero en nuestras cabezas retumban como claves de la compleja naturaleza humana.

 

 

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