Estambul: verano 2011

 

 

Bitácora 4.   Estambul, un sueño entre el Oriente y Occidente

 

 

 

Llegando a Estambul, ya desde el avión se comienza a sentir un palpitar sabroso.  Ahora con una diferencia indiscutible y es que ya esa enigmática ciudad la conocemos, y desde ese saber surge una complicidad con todo, con la aduana del aeropuerto, con el cambio de moneda, recordar el camino exacto para tomar el metro y embarcarte rumbo a un sueño que se gesta entre Occidente y Oriente.

 

En Estambul ya hemos dejado atrás el Mediterráneo y el Cristianismo. Acá entre cánticos coránicos, incontables minaretes y sus mezquitas, burkas, y velos mezclados con Prada y Gucci, allí, exactamente en ese punto, nosotros.

 

 

Por ser  domingo, todo parecía día de paseo. El hotel muy bien ubicado, con destreza lo elegí en Sultahanet, la zona donde esta todo. El hotel esta decorado con mucho dorado, mucha pasamanería, muchas piedritas semejando diamantes hasta en los tiradores de las gavetas jjj Así de inmediato y sin descansar para no perder tiempo, iniciamos nuestro primer recorrido que finaliza siempre en comer. A este  punto ya los sabores helénicos no existen, aquí mas colorido todo se nos presenta como una comida  rustica pero elaborada. No se come cerdo lo que implica que todo es cordero, pollo y pescado en ese orden de prioridades. Esa tarde caímos muertos y desde las 3 pm,  hasta las 9am del día siguiente fue que revivimos para salir el día lunes a recorrer un plan turistico que Luis había estructurado muy bien para tratar de visitar lo que no habíamos podido ver en el viaje anterior. Pues, ese día conocimos la Basílica de la Cisterna Subterránea. Un lugar increíble donde caminas por unas pasarelas sobre el agua dentro de  una basílica oculta y misteriosa que fue utilizada por los turcos para almacenar agua para la ciudad que era constantemente asediada. Las columnas tienen como base cabezas invertidas de Medusas en piedra gigante, otra cosa misteriosa es la columna que llora y que se cree que internamente por la porosidad  de la piedra sube el agua por principio físico y luego emana como un  llanto, de verdad mete miedo, todo esto a muy baja luz y con música Chill out de fondo, de verdad este lugar  es un agujero en el tiempo.

 

Como ya le hemos comentado en las bitácoras de enero sobre esta ciudad, esta bitácora  será solo un resumen sobre lo que visitamos y lo que repetimos en esta mágica urbe.

 

Volvimos a Aya Sofía o Basílica de Santa Sofía, conocimos la Mezquita de Sulliman el Magnifico donde descansamos en la alfombra hecha a mano de cientos de metros, El Gran Bazar por supuesto y el Bazar de las Especies, el gran boulevard de Istiklan en Tazim, subimos a la Torre Galata y paseamos por ese barrio bohemio colindante con la zona Pera. Volvimos hacer el tour por el Bósforo, pero esta vez en un barquito mas pequeño en la terraza descubierta que en verano aprecias mejor toda la rivera que el Marmara  separa como Oriente y Occidente.  Visitamos el Museo Arqueológico donde esta el sarcófago de Alejandro Magno, una obra de arte incalculable belleza. Nos metimos por las calles más inaccesibles para los turistas y comimos en los sitios más turcos posibles. Aún con nuestros rostros reconocibles como turistas, convivimos con ese día a día del turco común. Visitamos una joya poco conocida y alejada del centro de Estambul. La Basílica de Chora que se pronuncia Cora y significa extramuros. Allí se encuentran algunos de los mosaicos más antiguos de Estambul. El rostro de Jesús Cristo y la idea física que tenemos de él proviene en parte de los mosaicos bien conservados de Chora.  La iglesia es románica y fue también mezquita, o sea los trajines del poder,  ahora es museo.

 

Es bueno aclarar que originalmente toda la iglesia cristiana que era una sola hasta el año 1200 aprox., solo eran diferenciadas geográficamente  como las de Oriente y las de Occidente,  en su concepción teológica era una sola, pero sucedió  el gran Cisma, y se divide por razones políticas y de poder, por ello, en las iglesias o grutas solo estaban permitido los frescos que representaban la pasión de Cristo, era todo bidimensional porque la escultura por ser tridimensional esta prohibida en la Biblia.

 

Fue en esa división donde surgen las diferencias porque la parte Oriental queda en manos de los Patriarcas de Estambul, conservando el precepto religioso de representar la pasión de Jesús en frescos y la Iglesia Occidental o sea la católica que si elimino  el precepto y propicio  las imágenes que hoy observamos como un patrimonio maravilloso de la fe y el arte, así como también los frescos bizantinos.  Otro dato curioso es que la virgen María no fue venerada sino a partir del 1500, que se inicia el culto mariano, antes de ello estaba prohibido por ser una mujer.  Bueno amigos con estos datos, solo es para darnos idea del trajín del poder en la historia de la humanidad. Lo cierto y lo mas bonito  es poder apreciar en los cultos, la fe del peregrino, del incauto anónimo que intenta abrir  su corazón a lo divino. Muy bien esta dicho que la fe mueve montañas.

 

Salimos de Estambul con una tristeza extraña por dejarla. Un vuelo de 4 horas, muy tranquilo, que al servir la  comida  otra vez me asestaban la comida judía Kosher, o sea otra lata parecida a sardina de una especie de pate, mientras Luís desayunaba al mas puro estilo madrileño. NO importa, atrás quedaba un sueño que repasaba como un examen mientras desde la ventanilla del Iberia, sobre un cielo de verano sin nubes, observaba como dejábamos definitivamente Oriente y pasábamos de nuevo a Occidente, en un recuerdo que aun ahora al escribirlo no se si describirlo como un recuerdo o un sueño.

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