Estambul, Turquía, verano 2013

Bitácora 6
Estambul en Ramadán.

Antes de describir Estambul, debo comentar que en Nuremberg hemos visitamos la hermosa casa de Durero el pintor renacentista alemán donde con una audio guía una voz narrativa simulando ser su esposa nos cuenta la historia de la casa y del oficio del pintor.

En nuestros viajes siempre aparecen coincidencias que nos abren mucho más las ciudades visitadas para apreciar sus culturas. En este caso me refiero coincidir con el mes de Ramadán en Estambul, una ciudad musulmana que ha sido por cientos de años encrucijada entre oriente y occidente.

Como saben esta es la ciudad amada de Luis y ahora en nuestra tercera visita, no deja de sorprender que te siguas sintiendo como una primera vez porque es enigmática y en Ramadán aun más porque se devela una ciudad de las mil y una noches, con una atmosfera mística y de una belleza energética en los semblantes de sus habitantes que cuesta describir.

El mes se caracteriza por ayunar diariamente y abstenerse de todo lo que complace al cuerpo en horas de sol, solo se permite agua y por supuesto se reserva su aplicación en enfermos, viejos, niños y mujeres embarazadas. Dicen fue el mes en que fue entregado el Sagrado Corán. Sorprende observar como rompen el ayuno con el llamado cantado en árabe desde los cientos de minaretes de toda la ciudad, mientras tanto, miles de personas, familias enteras se sientan en círculos junto a sus comidas prestos a comer como si fuese una oración porque entre los preceptos que tienen esta romper el ayuno diario junto a otros fieles en unidad. Una hora después pasas y todos han migrado a las mezquitas y ni una sola basurita queda en la grama, que además en esta época la ciudad esta toda sembrada de flores. El Islam ama lo que vive porque tiene soplo divino, por eso el nivel de respeto y tolerancia es impresionante a todo (esto es quizás una medida de todas las religiones). Cuando vinimos la primera vez hace años pensábamos seria peligrosa y sucia y nos sorprendió ver que nada que ver, podemos decir que es una de las ciudades mas seguras donde hemos estado, por encima a la N, de Nuremberg, Madrid, o Estocolmo.

Por ese motivo del ayuno los restaurantes estaban llenos, pero de turistas, otra cosa, previo a la hora del rompimiento, todos ofrecen un menú tipo kit que seria un shawarma de cordero, una sopa de garbanzos y un airam o yogurt liquido por solo 2 Euros. Se hacen unas colas, y por supuesto al ser extranjero y como parte de otro precepto que es favorecer a los foráneos, no hice la cola y me atendieron rapidito jjjjj y aprovechamos para comprar el famoso kit del rompimiento jjjjj claro esta Luis y yo somos los mas anti Ramadán en cuanto al ayuno jjjjj dado que hemos tragado de todo durante el día.

Decidimos re visitar El Palacio de Dolmabahce y La Cisterna, pero imposible no volver a la Mezquita Azul, caminar por la zona Galata y Pera que es tal cual caminar por Soho de New York, lleno de los otros turcos mas occidentalizados, El Gran Bazar y el de las Especies. También como viaje increíble en esta mágica ciudad hemos visitado una de las 3 islas que posee: Buyukada una de las Islas Príncipes, llamadas así porque era el lugar de retiro de príncipes y de asilo de políticos como Trotsky. El viaje inicia en un ferry que tarda una hora por el Mar del Marmara y cuesta solo 1 Euro jjj increíble este transporte local que sale cada media hora y esta a todo dar (como Conferry). Al llegar la isla para los pelos porque esta construida al puro estilo Victoriano de principios del siglo XX, son mansiones, óigase bien mansiones de madera que están intactas y que evocan la New Orleans de USA, pero señores esto es 10 veces mas grande y desconocido, además en la isla no hay vehiculo automotor solo servicios como aseo, ambulancia, bomberos, de resto esta prohibido la gasolina y la contaminación, con esto su transporte son carretas de caballos por doquier y nosotros los mas ávidos por ver y conocer sin darnos cuenta y con la boca abierta la hemos recorrido a pie de cabo a rabo, es decir que de 10 am hasta las 4 pm cuando nos percatamos que habíamos dado un circulo a la Isla que tiene solo 16 km de ancho y que no es nada plana dado que tiene colinas con sus monasterios al mas puro estilo griego. Dios somos unos caballos literalmente, por suerte ese día había viento y la temperatura era como estar en el Hatillo, es decir agradable. Al final de la tarde hemos comido en su casco histórico y tomamos luego el ferry de vuelta.

Dejamos Estambul siempre con un dejo de tristeza, su mar, el sonido de los cantos islámicos y de sus albatros, el sol, la atención turca que además es netamente masculina hacen de ella una ciudad de las mil y una noches. Si me dijeran que tiene de malo: pues diríamos que los violines turcos, porque aunque se bañan hasta tres veces al dia y son muy limpios, Mon Dieu, no conocen el desodorante que taparía tanto orégano y comino, hay que cerrar pituitaria, trompas de Eustaquio, brazos de Morfeo y Falopio jjjjj y con todo eso te queda un sutil recuerdo paganinesco.

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