Ankara, y la enigmática Capadocia, Turquia. 2011

Bitácora Ankara y la enigmática Capadocia

 

Ankara es la capital de Turquía y esta a 700 Km. de Estambul. Para llegar a ella atravesamos una cordillera y amigos de nuevo el hielo y la nieve cuando llegas a la región de Bursa. La ciudad es mas fría que Estambul, el frió es seco tiene una media en estas fechas de entre 2 y menos 5 grados centígrados. Llegamos a un hotel al lado de un súper mall y visitamos la Gran Mezquita que es lo más importante de la ciudad. Entramos y nos quedamos  media hora relajados arrodillados en la alfombra observando como rezaban y mirando el firmamento de la mezquita que es como ver el cielo lleno de estrellas. Invita fuertemente a la oración y relajación. Al salir caminamos por unas calles muy animadas llenas de cafés, me recordaban la zona Rosa en Ciudad de México. Tomamos sin saber una cosa que vimos en una foto parecido a un capuchino, pero gran error, era una avena con poca leche, igual fue tomada y disfrutada.

La cena en el  Hotel Crown Plaza fue increíble, era tipo buffet y que no había…. Al mas puro estilo del Sultán Fatih, comimos como dioses todo lo proveniente de lo más profundo de la Turquía.  Luego  un festal y todo como si nada, un té para terminar con un baklaba viendo noticias en español.

Día siguiente salida a la esperada Capadocia

El viaje por tierra te muestra los campos mientras te vas adentrando al centro del país acercándote  más a Irán. El este de Turquía tiene una población de casi 7 millones de una etnia llamada kurdos. Históricamente han tenido muchos problemas porque también su gran mayoría se concentra en Irán. Son musulmanes y dependiendo de la nacionalidad son turcos o persas, pero esa diferencia los signa como pueblo de nadie. Llegando a Capadocia para visitar una ciudad subterránea construida por los Hititas y que sirvió para esconder a los cristianos cuando fueron perseguidos por los romanos en toda  Asia Central: En la entrada de esa especie de catacumbas nos toco la maravilla de ver un matrimonio turco kurdo que celebran con ese frió al aire libre. Los hombres de un lado y las mujeres de otro, solo el novio allí junto a la novia que van maquillando y llenando de prendas las mujeres, luego las viejas todas pero todas bailan alrededor de ellos. No pude contener la emoción cuando se paro un joven muchacho a bailar para invitar a quien podría ser su abuelita a unirse a una danza que solo se establece en los hombros con los brazos abiertos, mientras la mirada  picara incita a que baje Dionisio. El bailaba como los dioses porque entro en un trance tan sensual que de verdad creo fue un regalo del cielo.

Capadocia es mágica, parece un paisaje lunar lleno de nieve en estas fechas. Las formaciones rocosas son extrañísimas y entre tantas rocas se ven las casas, pues la gente vive en las rocas.

Durante las glaciaciones esta región fue la mas templada lo que motivo a pastar los animales y al desarrollo de las civilizaciones en el Medio Oriente.  Originariamente acá estaba el mar y cuando mermo, quedaron estas formaciones tan particulares que sirvieron de refugio. Nuestro hotel se llama Yunak Evler, si pueden buscarlo en Internet y véanlo, nuestra habitación es una cueva con todas las comodidades, ahora escribo desde allí. Luego de cenar hemos ido a una danza de Derviches, monjes sufis que giran interminablemente en una danza mística. El lugar tiene un nombre que olvide pero eran los centros que en el siglo XIII servia para hospedar las caravanas en la ruta de la seda, semejan mezquitas. Hace menos 7 grados y en medio del paisaje lunar la luna me parece que redunda. Los monjes delante mió daban vueltas y en el movimiento de sus vestidos blancos también entre en mi propio trance, pensé en tantas cosas como en el trillado sentido de la vida jjjj, pero se revelaron cosas muy importantes para mi vida en ese espacio de movimiento espiral y meditación.  Hace como 10 años estudiando la Kabalah Hebrea compre un libro de sabiduría Sufi que se llama Aprender a aprender. Creo lo volveré a revisar, llego su tiempo. Los Sufis entre sus 7 consejos profesan:

1-      Se como el río en generosidad y en ayuda

2-      Se como el sol en ternura y misericordia

3-      Se como la noche cubriendo los defectos de los otros

4-      Se como un muerto en cólera  e irritabilidad

5-      Se como la tierra en humildad y modestia

6-      Se como el mar en tolerancia

7-      Se visto como eres o se como eres visto

Mañana alas 6 AM tomamos el famoso tour en GLOBO aunque no lo crean, me montaré junto a Luís en un globo, dura una hora  suspendido a 1600 metros de altura sobre el paisaje lunar de Capadocia, ya les contaré.

Bitácora 06: Volver a nacer

12 de enero de 2011 será una fecha para no olvidar. Antes y después, antiguo y nuevo: volver a nacer. Con esto solo quiero describir una aventura donde creo fui un héroe, porque para muchos, quizás volar en un globo es solo eso: una aventura fascinante, pero para una persona (con miedo a las alturas, a los aviones, a las cucarachas voladoras y todo lo que vuele que se le parezca jjj) como yo, que se levantó de su cueva en el poblado de Urgup en Capadocia y a la 6 AM fue trasladado durante 30 minutos a menos 8 grados a una terraza neolítica de la exuberante naturaleza de Anatolia, y sin chistar y en perfecto estado Zen….. Es de no creerse.

Llegue a ese lugar donde te reciben con una bebida caliente; mi atención era solo ver los rostros de los grupos que iban llegando. Trataba de buscar en esas caras algún reflejo de algo parecido a mi extraño control. En eso llegó el globo en sendas camionetas 4×4. La cesta es de mimbre y descomunal y 10 hombres desenvainaban la inmensa tela como una glamorosa espada del Sultán Fatih.

En perfecta armonía de mis movimientos observaba todo el ritual de preparación del artefacto que me llevaría a las alturas. Capadocia es una región en el centro este de Turquía. Se encuentra a 1300 metros de altura lo que la vuelve muy fría y seca en invierno. Su paisaje lleno de formaciones cónicas de piedra  da la semejanza a un territorio lunar y eso era lo que ibamos a ver desde el cielo,  primero la salida del sol y segundo la tierra.

Mirando fijamente el globo, me venia a la mente aquella película:  “El  puente de San Luis” donde por extraño sortilegio el narrador se percata y  trata de hilar la conexión de esos  personajes que caen por ese puente colgante y que fueron unidos por el azar y el destino. Alli, mi mente trabajando y tratando de conectar alguna coincidencia con esta historia  para mortificar sencillamente mi paz interna. Así, y sin anestesia te mandan a subir muy rápido y la cesta es muy alta, esta además sobre el camión y tiene cuatro compartimientos donde caben 6  personas en cada uno, o sea éramos como 24 personas allí montados con su piloto. Al subir hay que meter un pie en una ranura e ir escalando poco a poco como si fueses a montar un caballo.  Bueno, con tanta confusión y prisa fui montado en un compartimiento separado de Luís y yo quería estar con él, en el fondo la parte atormentada que impulsa a que emerja el temor como una especie de gripe me decía que si se caía el globo por lo menos estaría junto a Luís y al mismo tiempo  Luís comenzó a decir pásate, pásate y no aguanté y levanté esa pierna (para algo además sirvieron tantos años en la Folkwang para subir las piernas), y pasé pero era tan difícil por  el montón de ropa que tenia por los  8 grados bajo cero que la gente de ese compartimiento me empujo para ayudarme y me dije: Dios esto empezó ya muy mal porque me pegué en la nalga con la división de madera y sentí ese dolor que uno recibió alguna  vez cuando niño al caerte de culo del columpio. Así ya con Luís en el  mismo compartimiento y un dolor para gritar: me quiero bajar, allí en ese preciso momento se elevo el globo como un suspiro, como un releve de Macarova, no se sintió nada y de la misma manera la levitación iba sanando mi dolor de nalgas. Ya despegado de la tierra vi. como ascendíamos en cuerpo y alma al mas puro estilo de  Maria y  Mahoma a los cielos.

Mi estupor crecía cada vez mas al sentir que me invadía una paz que te va arrullando al punto que se pierden los sonidos; solo de tanto en tanto irrumpe la bocanada de fuego que calienta el globo para elevarlo. A los 10 minutos de estar suspendidos comenzó a salir el sol con un color ocre oscuro lo que permitía verlo y allí comencé a pensar  si el paraíso será algo parecido a esa sensación insonora y llena de color suspendido.

El día fue un regalo de la naturaleza porque no había ni una nube y no soplaba el viento, por eso esa suspensión imperceptible. Así saque mi mano, quite el guante y tome la cámara para realizar con suma autonomía mis primeros movimientos para tomar fotos del cielo y la tierra.  Otra imagen hermosa era ver que no eras el único y que otros 10 globos estaban suspendidos como uno, semejando el sueño mas puro que un niño pueda tener de  su fiesta de cumpleaños y tantos balones de color.

El guía esta solo en un compartimiento central rodeado de 6 bombonas de gas. O sea esa cesta de mimbre es una bomba de tiempo, pero su aptitud y todo su movimiento te da una seguridad y calma. Allí mismo tiene un altímetro y observé que estábamos a 1800 metros de altura mas o menos la altura del antiguo Hotel Humboldt en el Ávila. El  paseo dura una hora, y puedo asegurar que nunca tuve la sensación de querer bajar como me pasa en los aviones. Hay una parte del trayecto increíble y es cuando desciende por parajes entre las rocas pareciendo que chocaras con alguna piedra llamada chimenea por la extraña forma  que tiene. Ya verán las fotos de esta experiencia. Al aterrizar estaba la camioneta descubierta esperando junto a 10 ayudantes a que  el globo caiga exactamente sobre ella, y esto sucede sin sentirse, allí todos aplaudimos al guía quien se convertía en otro héroe en esa mañana de titanes.  Cuando bajas te reciben con diploma, Cava y jugo para celebrar el acto heroico de volar,  tocando tierra tus pies congelados por estar inamovibles por una hora comienzan a despertar, el hambre me venia desde las entrañas y con los ojos aguados a punto de llorar mire a mi alrededor  y en ese paraje de rocas cubierto de nieve y tierra seca brinde por volver haber nacido.

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